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18.8.11

Recuerdos de Veranos en Invierno que realmente pasaron en Invierno

Era un poco extraño ver la orilla del mar acercándose a la orilla de la arena, en donde lo esperaba una orilla de basura, junto con perros y pies que arrancaban por la orilla de la arena para que la orilla del mar no los alcanzara. Me gusta ver a la gente corriendo delante de la orilla del mar, me trae recuerdos de mi infancia, de cuando mi mamá -en ese entonces menos malhumorada- me decía "corre Nico, que te alcanza la mar, si te alcanza, serás un pececito, corre" siempre corría, no quería ser un "pescaito" porque me daban miedo, pensaba que si te metías en SU mar, ellos te mordían los pies, así como los perros, así lo imaginaba. Siempre escapaba de la orilla del mar, muchas veces, me amurraba y prefería quedarme en la orilla de la arena, mientras todos corrían de la orilla del mar.
Un día, pensé: "tal vez mamá se refiere a los pescaitos de mujeres y no sabe que se llaman sirenas, ella no sabe nada, yo quiero ser sirena"; Dejé que la orilla del mar pasara a la orilla del la arena y yo me quedé en el/la mar, esperando a convertirme. Miraba el fondo, veía mis pies intactos, mis pantalones mojados y sentía como la arena de movía por entre medio de mis pies talla 32.
De pronto, ya no miraba desde arriba, estaba en el agua, completamente, pensando en que me había convertido en sirena, trataba de buscar alguna otra, pero no la encontraba, miraba y como que de a poco comencé a ver borroso, la arena se alejaba cada vez mas, pedazos de cochayuyo, yo seguía buscando y de pronto TÁÁÁ!, soy abducida hacia la superficie, era mi papá. Me enojé, le dije "papá!, estaba buscando a las sirenas, porqué??" (porqué me había sacado) papá: Nicol, te estabas ahogando" yo: no, estaba buscando sirenas y pescaitos po'
No quería decir nada, solo que a veces estás demasiado tiempo en la orilla de la arena, esperando, esperando nada, pero cuando te aventuras a entrar a la orilla del mar, a veces no encuentras lo que creías. #lahueámoraleja

17.6.10

BEBIDA

Recuerdo las convivencias de cuando estaba en básica, mi colegio, en realidad liceo, era católico por lo que siempre se celebraban todas las fiestas católicas, entre ellas recuerdo que estaba la cena pan y vino, pero para nosotros era desayuno pan -sin sal- y jugo en cajitas, todos tratábamos de que fuese de uva, aunque creo que ese sabor nunca salio a la luz, recuerdo que a la mayoría, sus mamas le mandaban jugo yuz, era el peor jugo, yo más rebelde compraba un kapo, de esos si que había de uva.
Siempre había dos o tres mamas que iban a ayudar a la profesora, mal llamada tía, a ordenar la sala, poner las mesas con sus respectivos manteles blancos y adornos con ramas de palmera -por supuesto yo y mis amigas robábamos las hojitas a la palmera del colegio, Don Domingo, un auxiliar del colegio, guardaba largas ramas, que le servían para barrer el extenso y cementoso patio.
La mamá de mi compañero, Camilo -quien siempre me tuvo mala, porque siempre tuve mejores notas que el, fui alumna integral el año en que según el, el saldría elegido, y una vez cuando estaba como en tercero o cuarto básico, me discrimino frente a todo el curso y la tía porque supuestamente mi familia era "ricachona" porque teníamos una camioneta, lo que el no sabia era que esa camioneta era de la empresa donde trabajaba mi papá; y que por ese motivo yo no debía almorzar en los casinos del colegio, que era donde la JUNAEB, entregaba el almuerzo para los niños con menos plata. en fin, la cosa es que su mama siempre era la que hacía los panes sin sal para esa celebración y yo todos los años le alegaba que el pan estaba sin sal, lo hacía solo porque era chistoso verla tratando de explicarme el porque de la falta de sal (ella es una de esas mujeres que van a misa todos los domingos y lee alguna homilía o hace alguna oración de perdón frente a todos los feligreses )

Para el 18 de septiembre, aunque la verdad siempre era el 16, los papas se organizaban y nos hacían una convivencia en la que se nos daba dos empanadas de pino, una bilz o pap y un chilenito y obviamente con el infaltable cotillón chilenero, manteles blanco, azul y rojo y todos vestidos con nuestros típicos trajes de huaso y china, en otras ocasiones vestidos de lo que nos había tocado bailar, porque claro, todos los cursos debían bailar algún típico baile chileno (menos mal nunca me toco el pavo con la pava).

Lo que me gustaba de todas estas celebraciones eran las mini bilz y mini pap, creo que de cierta manera me hacían sentir mas niña de lo que en verdad era. La ultima vez que recuerdo haber tomado una de esas felices bebida fue en octavo básico. La verdad es que nunca fui buena para comprar cosas en el kiosko del colegio, (aunque recuerdo que con mis compañeras comprábamos koyac-o como se escriba- los chupabamos un rato y luego se los tirábamos al pelo de niñitas que eran pesadas o si no lo refegabamos en la cara de alguien, es asqueroso, pero gracioso.

Cuando pasé a primero medio, me cambié de colegio a uno de niñas, en donde nadie jugaba a nada y todas se quedaban sentadas en los recreos.
Ya no habían convivencias, a pesar de que también era católico (más) recuerdo que la primera pseudo convivencia fue porque era el día del alumno (de la alumna, en nuestro caso) y el centro de alumnas se rajó con pizzas. Me llamo la atención que fuesen del telepizza (igual era caro, segun yo) y no había ninguna mama ordenando la sala, no habían niñas poniendo manteles plásticos, no había nadie juntando las mesas para que se formara una mesa a lo té club. fue triste, sobre todo porque llovía y yo solo quería agarrar mis cosas, caminar como 7 cuadras, tomar una micro que se llovía y después de una hora llegar a mi casa. Creo que fue el peor año de toda mi escolaridad.
Pero en fin. Los años siguiente fueron buena onda.

Y me acordé de todo esto porque venia en la micro y entre medio de las fundas de los asientos había una bilz y una pap.