27.7.11

Esperando el bus

Mientras me subía al bus que me llevaría hasta Linares después de tanto tiempo, pensaba en porqué hacía el viaje, qué estaba haciendo ahí, porque para ser sincera, ganas de venir (porque estoy en Linares) no tenia, solo tenia la necesidad de viajar, de ver gente distinta, de olvidar, de salir de la ciudad y el smog que parece atraparte en nebulosas extrañas.
Entonces mientras me sentaba al lado de un desconocido y miraba mi celular esperando a que alguien me llamara -porque, al parecer, debo $26786 a movistar- veía que me quedaba poca batería, buscaba en mi diminuta cartera un par de audífonos que jamás encontré, lo que hacía que mi viaje de 4 horas tuviese como soundtrack las conversaciones de otros pasajeros y llantos de guaguas.
Comencé a pensar que mi viaje era para olvidar y acostumbrarme. Pero que con el silencio de los pasajeros durmiendo, sin película pirata proyectada en un bus tan grande, mi cabeza comenzaba a pensar, a dar vueltas a asuntos en los que no quería pensar, mi cerebro es un loco, mi corazón aún mas. Los odio a veces.
Lo malo de viajar es no tener música para solo pensar en la letra y no en los atados de tu vida, en los amores que dejas, en la tensión que dejas.... en todo.
Viajar es un desafío.

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