Le amas tal vez por como llegó a tu vida, por como todo se generó, pero luego de un tiempo te das cuenta de que no es que él te guste, sino, que te gusta el como te sientes con él.
Todo lo que (no)sentía y lo que (si)no sabia que sentía el, para ti era maravilloso, como que el hecho de que todo fuese confuso le aportaba mística, unas pizcas de locura, de eso que jamás habías sentido antes.
Como viviendo en dulces algodones, así era estar contigo, siempre y cuando nada malo sucediera. Aunque tal vez lo mejor de estar contigo era el hecho de que tus ojos siempre alumbraban hacia mi, en ti siempre había una luz, un camino, tanto como camino no, quizás un sendero, pero al menos sabía -mas o menos- por donde ir.
Y ahora me pregunto, por que te tengo que seguir recordando, cuando me prometí que no lo haría, heme aqui, queriendo volver a salvarte. Creyendo-te que ya no será lo mismo.
Te quiero y solo eso. Te amé y por gracia eso es pasado. Te recuerdo y eso es lo que me apena.
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