"Uno Mas"
Voy descubriendo como la noche hace que mis pequeños pechos se vuelvan oscuras almohadas; Desearía poder escribir "oscuras almohadas para mi amante" pero son solo unos cojines para algún libro con el que me quede dormida, son solo una almohada para la soledad que me acompaña cada vez que la luna mengua, se llena y desaparece.
Sería un crimen cerrar mis ojos sin recordar tus mentirosas pestañas y tus llorones ojos que coquetean con todas sin querer cada vez que hablas.
Todas las noches me duerno con tu recuerdo entre mis cejas, con tus ardientes labios al llamarme por mi nombre, o con esas caricias que aunque pocas y cortas me hicieron querer darle mi alma y mi ser entero o eterno.
Mi querido, mi cariño, mi estrella mas cercana, no me recuerdas como lo hago yo por las noches. Tus noches son muy distintas a las mías. Mientras yo me recuesto sobre mis sentimientos, corazón, y todo lo que recuerdo de ti, tu regalas tus besos al mejor postor y tus manos se entrelazan con piernas, muslos, pechos, caderas, y una serie de ombligos por los que siempre pierdes la cuenta al llegar a un número determinado, o hasta que aquel brebaje se te suba a la cabeza.
Que patéticas se escuchan todas estas palabras bajo el sonar de la lluvia incansable que hace mover cuerpos en el agua a su antojo, como si fuese de la realeza misma. La lluvia me recuerda a ti. Me acuerda de ese olor que tienes al entrar a algún sitio, toda mujer lo percibe, esa es tu tarjeta de presentación. En ella no aparece mas que tu olor y pues nada mas hace falta si es tu mano quien la entrega.
Pobre ilusa de mi, yo aquí sentada junto a tu recuerdo mientras tu simplemente huyes de cuanta insatisfacción se te presente. Esto es como en las calles de pueblos fantasmas; siempre largas y ausentes.
Ausencia de ti. Recuerdo cuando nos pasábamos noches enteras hablando, creo que eso te gustaba, se que somos unos malditos extraños en donde algo nos incomoda pero nos hace sentir bien, nos hace saber que para bien o para mal estamos vivos y sintiendo.
Nunca haz estado muy de acuerdo con eso de vivir, pero a la larga, creo que nos ha hecho bien a ambos.
Ausencia de mi. Se que soy un recuerdo ausente en tu cabeza, pero ambos sabemos que me incruste en tu alma, yo no quiero salir de ahí y tu tampoco me quieres sacar. Lo hemos convenido.
Maldita ausencia, hace que cuando te recuerde me de esa desesperación angustiosa que me hace llorar como tonta sin sentido. Me hace derramar gotas que no están merecidas a bien.
Tantas palábras sin leer, sin usar, sin sentir, y todas llenas de mentira. Las palabras vuelan por tu vereda, mientras mi insensatez se reune con tu recuerdo como queriendo decir algo, pero sin saber que es.
Al terminar la noche, yo sin poder dormir y tu con la amargura trágica del alcohol mal tomado, llegamos al mismo punto en el que comenzamos. Tu mejor sin mi, pero sabiendo que me necesitas presente cada nuevo día y yo esperando tu recuerdo que jamas será mio, si no de con quien pasaste mas tiempo bajo sus faldas.
Tan trágico como si lo hubiese escrito el maestro de las tragedias, pero ni el podría escribir un final tan poético y tan trágico como el que ambos vivimos en la trascendencia de la realidad.-
1 comentario:
ah, me llamo francisco, no conozco a nadie que se llame anónimo :), no soy francisco tanto que conoces, te leí y pensé que podríamos hablar y es medio mofe por acá. aunque eso.
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